Tag Archives: Agresión sexual

Espacios seguros. Y una mierda.

20 Ago

Supongo que nadie de los que creen la versión de los violadores en libertad, o la gente que no se moja o habla de denuncias falsas, ha pensado las miles de maneras que hay de violar a una mujer, y que sólo basta con no respetar su consentimiento en cualquier punto de la relación para que exista una agresión sexual.

Yo, como mujer, feminista y compañera, no tengo ningún, pero ningún motivo para no creerme la versión de la joven. Ninguno, me da igual, sí, ya, vale, feminazi, radical, puntito anti-hombre, “todos somos personas” y toda esa mierda. Pues sí. PERO NO. Yo no cuestiono a las mujeres porque sí. Que alguien me explique el rédito que una mujer de 20 años saca de denunciar a 5 desconocidos. Ninguno. Pero el beneficio que pueden tener ellos cinco si en lugar de confesar lo niegan todo, es bastante grande: no ir a la cárcel. No entiendo que nadie se pare a pensar en este conflicto de intereses. Otras me vienen hablando de la presunción de inocencia. La misma presunción de inocencia que tiene ella de haberse inventado que dos chusmones la han violado mientras otro miraba, uno vigilaba y otro grababa. La misma. La diferencia es que yo sí me posiciono, yo sí me pongo de su lado. Según la magistrada, hay demasiadas contradicciones entre la versión de la VÍCTIMA y la versión de los VIOLADORES. Os juro que no sé quién es, pero para ser jueza y haber estudiado tanto, me parece un poco imbécil. Una imbecilidad intelectual, en primer lugar. Claro, porque lo ideal sería que la versión fuese la misma, y así sabríamos que lo que dice “la niña” es verdad seguro. Yo creía, en serio, que lo del Inspector Clouseau y sus torpezas era puro teatro, pero no, hay gente así de tonta. Ella asegura que la violaron y lo grabaron con el móvil, lo segundo es verdad, pero vamos, que igual por lo demás se equivoca o se lo inventa, que ya sabemos que las mujeres somos muy fantasiosas, y si nos ponemos de malas, podemos ARRUINARLE la vida a un tío.

El vídeo grabado sin consentimiento de la superviviente ha sido empleado como prueba crucial para la magistrada y la fiscalía que llevaron el caso. Un vídeo grabado por un menor de aproximadamente un minuto y poco de duración, y en el que no se muestra la relación entera, sino el principio, tal y como cuenta uno de los agresores en la entrevista que ese programa tan morboso y sin escrpúpulos de Antena 3, Espejo Público, especializado en dar voz a agresores machistas, como ya hiciera hace meses con un maltratador supuestamente “rehabilitado” y hace un poco más realizando un careo televisivo entre un maltratador y su víctima durante años, su ex-compañera o entre una superviviente de violación contra su agresor, que había ganado la sentencia firme en su favor y habían sido retirados los cargos, insto a que se visualice este clip de vídeo en el que Vanessa es constantemente cuestionada, vejada y puesta en entredicho y el antes acusado, Ismael, como un héroe victorioso tras siete años de pesadilla asediado por una tía que le quiso destrozar la vida. Da mucho asco pensar que sólo se habla de violaciones o agresiones cuando son consideradas falsas. Suponemos, de buena fe, que como “hay más de mil de violaciones al año” en el país, tal y como expresó Frasquito de la Torre, el alcalde de Malaguistán, no tienen tiempo posible para reflejarlas todas y dar voz a las víctimas, porque se le petarían los contenidos sólo con agresiones sexuales, y el programa tendría que cambiar de formato y nombre para pasar a llamarse ‘Violación Pública’.

il_340x270.584164857_glu3

Volviendo al vídeo grabado por este menor, me digo yo que puede que registrara los inicios del trío, y que el no consentimiento se diera después de la grabación. Pero la ley es demasiado masculina como para contemplar este supuesto. Pero lo que también me parece es que el vídeo estaba grabado de lejos, que se emplea como prueba un agravante, que es esa falta a la intimidad de la joven, y que hay múltiples modos de resistirse a una agresión sexual. Puede depender del grado de consciencia de la víctima, de alguna sustancia que haya ingerido, de cómo el cuerpo le reacciona al miedo, o de cómo gestiona sus deseos, cosas que no escapan al sesgo patriarcal de nuestra subjetividad como mujeres.

Lo segundo importante es el parte de lesiones. A ver, lo normal es que en una violación te resistas ¿Vale? Porque lo ves en las películas. Esto va así: te viene un tío por detrás -o más, pero en principio con uno basta- te amenaza y te acorrala, se coloca encima de ti, te agarra las muñecas, te baja las bragas y te penetra. Tienes que tener marcas en las muñecas, y en la parte interior de los muslos, porque se supone que tú los cierras y él te los abre con las caderas, así, a la fuerza. En el cuello las secuelas son opcionales, y en la cara también, aunque todo queda muy verídico y adornado con una brechita en el labio, o en una ceja. De esto que te dicen “¡No grites, zorra!”, y te pegan. Otra cosa importante es que tengas secuelas vaginales. Si no cierras el esfínter o si la polla de tu agresor es un trozo de salami puesto al sol en Agosto, es decir, si la tiene blanda, chica y corta, y no te hace daño, no es violación. A los forenses y los jueces les gusta la sangre, tías, es mucho más divertido, apuntadlo en vuestra “guía de cómo hacerle la vida imposible a un hombre” por si queréis algún día denunciar a algún maromo así por entretenimiento. Entonces, el forense, que en principio dijo “Ehm, sí, puede haber existido forzamiento”, luego dijo “Ehm, no, no tiene por qué”. Yo que sé, esas medias tintas a veces se entienden, igual no la violaron entera, igual la violaron sólo un poco, y lo del desgarrillo vaginal que he leído en agún artículo de los miles que inundan la red es porque era brutota la muy guarra.

Otra de las pruebas cruciales ha sido el testimonio de algunos feriantes que vieron cómo la chica se dirigía con ellos desde la caseta hasta las colchonetas de la atracción llamada “Búfalo” sin ser forzada a ello. Está claro que ser cariñosa, mostrarte solícita, deseante y activa o agradable son sinónimos de consentimiento sexual. Me hace especial gracia. Los condenados a silla eléctrica también acuden al cadalso por su propio pie.

Además, pensémoslo. Dado que el cuerpo de las mujeres se encuentra primigenia y fundamentalmente privatizado y cosificado por los varones como si de una pertenencia se tratare, decir que sí a una relación sexual implica, de cara a la sociedad patriarcal, no poder echarte atrás. Nunca. Es una decisión completamente irreversible, no puedes cambiar de opinión en ningún punto, por eso se dice “entregarse” o “darse al varón”. Ese lenguaje cavernario, con todos mis respetos a las culturas paleolíticas fue empleado por uno de los agresores: “Ella se dió a nosotros”. Y si te has dado, te has dado, y Santa Rita, Rita, Rita, si me dices que follamos, follamos por mis cojones. Porque decir “Ay, en verdad, no sé…”… eso… eso está mal, porque eso no se hace. Porque eso es un riesgo. Porque eso es provocar. Porque no puedes perrearle el paquete con tu culo a un tío y luego no acceder a acostarte con él, porque entonces eres una calienta-pollas. Y ninguna chica quiere ser una calienta-pollas. Y arrepentirse es de estrechas, y no se hace. Primero, por ti, porque cuando ya lo estás haciendo es muy difícil decir que no, algunas lo hemos vivido sin tanto trauma, ese polvo en el que te ves envuelta y dices Uf, yo no quería, en realidad. O este tipo de polvo en el que te ves y dices: Qué coño hago aquí. Vergüenza, tabú, prejuicios, culpa, espectativas, que él no se enfade, miedo al rechazo, no quedar mal, y todo lo que se refiere a nuestra socialización de género. Segundo, porque muchos tíos, y está visto, no comprenden un NO, sea cual sea el avance de la relación interpersonal o afectivosexual.

Y ahora dejemos de hablar de los machirulos agresores el libertad, dejemos de darle coba a la proyección mediática dirigida a que la sociedad-media humanice a estos nenes llorando que tan mal lo han pasado. Vamos a preguntarnos dónde está esta chica de Torremolinos de 20 años que puede que nunca se olvide de la puta feria de Málaga. Espacio seguro, y una mierda, cabrones. Porque yo no dejo de pensar en ti, hermana. Cómo estarás, sólo eso. Y tengo en mi cabeza imágenes que yo misma genero, lo admito, pero que no puedo obviar, porque la empatía y la identificación que experimento con una mujer como yo, que en el Real de la Feria, un sitio que he frecuentado tantas veces, es agredida, una amenaza que he sentido cientos, miles de veces, me toca la carne.De poco sirve, eso ya lo sé, porque yo no soy la jueza que llevó el caso. Si no tiene secuelas reseñables, si no tiene las marcas del varón en su cuerpo, si no la atacaron por la calle desprevenida, si no la obligaron con un arma, para la sociedad patriarcal, no es violación, es meterse en líos, puede, pero seguro que a alguien se le ocurre pensar que se la estaba buscando.

Pero yo me imagino a esta mujer cuyo rostro y cuyo nombre no ha trascendido, a ésta que no puede hablar y que es mi hermana, a la que creo, defiendo y protejo por encima de cualquier machote que folla en grupo y lo graba para que quede constancia de su virilidad, me la imagino entre estos dos energúmenos con los que en principio accedió a mantener relaciones, ¿presionada? ¿borracha? ¿por deseo? ¿por desafío? Qué más nos da, quizás diciendo “mejor que no”. Me los imagino a ellos mareándola, cogiéndola de la cintura, tirándose a su cuello, un besito aquí, un apretón allá. Me los imagino babeando, “dándose codazos, quillo, nos la vamos a follar los dos”. Los veo diciéndole “tía, no seas así ahora”. Me los imagino diciendo “Antes era que sí y ahora que no”.  Recreo obsesivamente en mi cabeza la escena en la que ella les dice “Quillo, que no, que me da vergüenza, que están tus amigos ahí” y cómo ellos intentan camelarla bajo presión “¡Cómo que no!, pero que esta gente no dice ná”. Me la imagino a ella, quizás bebida, quizás con miedo, quizás no creyéndose lo que le estaba pasando, rumiando “por favor ya está”. Me la imagino susurrando bajito a sus agresores “Por favor, no quiero más”. No se me ocurre otro modo de que la policía, que no es que sea la adalid del feminismo, se alarmara al encontrarla tirada en la calle, llorando. Me puedo imaginar ese momento exacto en el que tomas consciencia de lo que te ha pasado. Cuando se te baja el pelotazo y te ves dolorida, y la realidad te tumba, y ellos ya se han ido y te han dejado ahí tirada después de correrse. Ese preciso instante en el que dices: “Acaba de pasar. Ha pasado”. Ese puto momento de mierda que se te quedará siempre grabado, siempre, en el que en tu cabeza retumba, entre culpa e impotencia la frase “yo no quería”.

Otra guía montessori

normalita, del montón.

Feminist Art Workers

a collaborative performance art group founded in 1976

El Demonio Blanco de la tetera verde

Traducciones de-generadas desde la cueva

respuestafeminista

Ninguna agresión sin respuesta

Amargi Istanbul

Living itself is the most important academic activity

La Colmena

Contenedores de pensamiento, experimentación y democracia

Eskándalo Púbico

Revista Digital Transfeminista Queer

Poder, Cuerpo y Género

El cuerpo es un campo de batalla

Miguel G. Macho

El futuro del capitalismo es totalmente utópico - Blog de autopublicación

Fresas Salvajes

Escrituras sobre género, masculinidad y "lo hombre"

REINAS Y PUTAS

¡Juntos por la mejora laboral de las prostitutas!

Vegfest 2013

Del 26 al 28 de Julio

-CLAMA-

Colectivo de Liberación Animal de Málaga

Akelarre Zambrero

Just another WordPress.com site

HARTELO

Artivismo contra el mal de los dias

Mi feminismo y otras alteridades

contradicciones y paradojas de gaelia

mutanger

Laboratorio Tóxico de Alta Tensión