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No sabes lo puta, zorra y gorda que puedo llegar a ser

15 Feb

BigFatFeminist

Miércoles 13 de Febrero. Más de las 00.00 de la madrugada.

Tres perras feministas, yo entre ellas, en la calle. Tres BIOmujeres socialmente consideradas SOLAS por no ir acompañadas de varón alguno que nos tutorizase, presenciamos y “sufrimos” aproximadamente cuatro microagresiones sexistas.

Primero nos llamaron la atención desde lejos- Estábamos decorando un poco el espacio urbano, cargándolo con mensajes políticos por  el #14F, San Machirulo, contra el Amor Romántico. Y escuchamos:  “las del 15M, vamos a llamar a la policía”. “Os estamos grabando”. “¿Qué hacéis?”. “¿Qué estáis escribiendo?”, “La de la izquierda, que se quite, que no sale en la foto”.  Así, a gritos, intentaron mantener una conversación de ligoteo machirulo buenista que, ante nuestra resistencia, acabó con un “que os den por culo”.

En segundo lugar, vinieron cuatro mini-machirulos borrachos a vacilarnos. Está claro que éramos blanco fácil para ellos, las tres sentadas en el escalón, fumando un cigarro, para la mentalidad heteropatriarcal, indefensas y pasivas. Ante, de nuevo, nuestra resistencia de seguirles el juego o hablar con ellos, la respuesta fue: “¡Gorda!”.

Al poco rato, otras tres chicas aparentemente SOLAS por no tener varón alguno que las tutorizase, le hacían la peseta y gruñían a dos cateto-machirulos añejos bastante bebidos que las habían estado persiguiendo.

Después de aquello, un tipo acompañando a otras personas extranjeras -no sé si era alguno de los de antes- pasó por nuestro lado para señalarnos diciéndoles “ugly, ugly, ugly”.

Por último, un tipo se sentó bastante cerca de nosotras. Al levantarse se puso a reir y hablarle con retintín a su amigote, mientras no nos quitaba ojo. Luego, de lejos, uno de sus amigos -eran tres- nos dijo: “Quilla, tú qué ere la Marta, ¿no?”. Estaban una mijta colocados, y, no sé si por rondarnos o por comprobar si alguna de nosotras era Marta o no, fueron bastante invasivos, y cuando digo invasivos, digo que sus miradas se centraban en nuestra conversación todo el tiempo y la distancia de seguridad y de respeto que se debe tener en la calle, de noche, con gente desconocida hablando en tono bajito cosas íntimas, no la estaban guardando.

Más tarde, volvieron, y es que se marchaban y volvían para ver si seguíamos ahí, a su plena disposición, y hablando sobre nosotras entre ellos, nos pidieron un cigarro.

¿Hubiera pasado lo mismo si en vez de tres mujeres, llegamos a ser tres hombres?

Los machirulos no atentan sin razón contra su grupo de iguales, es así el pacto de los hermanos patriarcales. Cuando detecta una hembra, el machote heterosexual la considera un blanco de su seducción o de su ridiculización. La mujer ocupa el espacio, pero, al parecer, no le pertenece. Así, el machirulo utiliza su posición de privilegio para llamar su atención, del modo que sea. Incluso aunque no quiera cortejar a la mujer a la que agrede verbalmente, tiene la certeza de que puede acercarse a ella o a un grupo de las mismas y soltar cualquier majadería de borracho. Sencillamente, el sexista cotidiano nos cree más débiles, susceptibles, inferiores, en definitiva, sumisas. Somos las OTRAS. Al hombre, lo ve un igual, fuerte, aguerrido, contestatario y violento, en definitiva, dominante. Lo que Simone de Beauvoir llamaba Lo Uno, es decir, el neutro, el que se sobreentiende. Esto se resume, como decíamos ayer en nuestro rinconcito de debate feminista, en que los machirulos se acercan a decirte cualquier machirulada, un piropo, una salida de tono, lo más salido o absurdo que se les ocurra… porque no nos temen. A las mujeres se nos ha extirpado no sólo la autonomía, la libertad, la capacidad decisiva, sino también la capacidad de respuesta, la reacción, la violencia.

Un tío que llega a cachondearse de otro grupo de tíos o a soltar imbecilidades con sus colegas, sabe muy bien, por muy borracho que esté, que puede sufrir una agresión. Con nosotras no pasa eso, no importa que seamos más que ellos, no nos ven como un peligro en potencia, sino como sujeto dominable. No nos respetan por nuestra categoría mujeres, no nos respetan como individuas en igualdad de condiciones. No respetan a la que es para ellos la base de la construcción de su identidad macha, dicotómica y contrapuesta, a la otra, a la diferente, a la mutante. Respetan al igual, al semejante, al que puede ejercer de macho alfa si la rivalidad da paso a la violencia.

Si no accedes a sus deseos, eres gorda, eres puta, eres zorra: insultos sexuados.

Pues mira, esbirro del patriarcado: No sabes lo puta, zorra y gorda que puedo llegar a ser.

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Tu acosador del día (1)

7 Dic

Inauguramos nueva sección en el Blog. 

Queridos y queridas todas, feminazis, gordxs, mosntruosas, irreverentes, negras, marranas, pornoputas, y otros seres del inframundo feminista…

Bienvenidxs a…

“Tu acosador del día”

-Sintonía de programa cutre ochentero-

Hoy, en tu acosador del día…

“El hombre del tiempo”

 

Málaga, 22.30 de la noche.

Paso por el callejón de Calle Nosquera que desemboca en la Plaza de Los Mártires, y hay dos chicos apostados en un bar: Uno resopla, y otro me dice:

“Nove, lo fresquita que vá”.

Está claro que el pobre hombre sólo ha resoplado porque ha sufrido por mi, y el frío que hace. Está claro que el otro me ha referido lo del fresco porque quería protegerme de unas anginas. Es un paisano que se preocupa por su paisana, sin duda.

La culpa la tengo yo, por ir con vestido corto. El chico sólo quería ser simpático, no quería hacer una valoración gratuita e impertinente sobre mi atuendo.

Sí se puede hacer un comentario divertido, eso siempre sienta bien y sube el ego. No me ha dicho nada soez, no ha aludido a mi sexualidad o a mi cuerpo, ni me ha insultado, eso es de agradecer, en realidad, ha sido hasta agradable.

No es sexista lo que ha pasado, lo que me ha dicho no es malo, es simplemente su opinión, y estamos en un país libre -bueno, casi casi- y él puede decir lo que quiera.

No ha sucedido nada que implique violencia. Si yo me he sentido invadida, observada y vejada, es mi problema, es mi subjetividad.

Si hubiera ido acompañada de otro varón que ejerciese tutelaje simbólico sobre mi, también me habría pasado lo mismo. Tengo en cuenta que sólo se han preocupado por el frío que yo misma podría estar pasando con las piernas al aire. Además, no hay motivo alguno por el que ese hombre pudiese haber coartado su libertad de expresión si yo iba con otro hombre, porque al fin y al cabo, no me ha dicho nada malo. Que vaya sola, que de la sensación de desprotegida, vulnerable y conquistable no son factores que importen en este tema.

A mi, por lo menos, me insinúan lo guapa que soy por la calle, cómo llamo la atención, y eso, siempre gusta, siempre, no hay nadie que piense de manera diferente ante un halago o un cumplido.

Por lo menos, no se ha acercado a mi. No me ha perseguido ni me ha violado. Eso sí es una agresión real, y no esto. No debería estar deteniéndome en este tipo de anécdotas que algunas llaman agresiones. Las agresiones de verdad cuestan vidas de mujeres. Y esa violencia física sexista no tiene nada que ver con cosas como “los piropos” de la calle.

Esto no quiere decir que algunos varones se hayan apropiado del espacio público y se sientan con poder de hablarte, llamar tu atención o realizar comentarios con sus grupo de iguales sobre algo que tenga que ver contigo, sólo es una frase sin importancia.

No se ha reproducido aquí ningún tipo de estructura de dominación ni comportamiento sexista. Somos las feministas, que lo magnificamos todo.

Son los volcanes helados de Kamchatka, que me hacen tener visiones.

Será eso.

 StopPiropos

Vosotrxs estaríais del otro lado

8 Sep

Todxs lxs que se colocan el estandarte de un supuesto feminismo que no es el nuestro, que no son los nuestros, porque nosotras, las feministas, tenemos muchos. Toda esa gente que enarbola la bandera de una supuesta creencia en una Igualdad que ni siquiera entienden y que sólo es políticamente correcta, todxs lxs reaccionarixs que han desprestigiado y criticado en sus blogs a Alicia Murillo, a Heroína de lo Periférico, a Eli Kachapati, vía twitter o a Rocío M., que se ha adentrado en el masculino y pedregoso mundo #ForoCoches para rastrear la raíz de la campaña contra nuestra compañera. O a mi misma.

 Todxs lxs que emulan una supuesta etapa dorada en la que se consigueron los derechos con la mención en la constitución, el derecho a trabajar, divorciarse y el derecho al voto. Todxs ellxs no son conscientes de que si colocamos esta situación en el pasado, si nos retrotraemos algunos años atrás, algunos siglos, ellxs estarían en el otro lado.

Que lo que ahora han asumido y aceptado que corresponde a las mujeres, antes era generacional y culturalmente impensable: Mujeres con pantalones. Mujeres que fuman. Mujeres que beben solas. Mujeres que van a cabarets. Mujeres que piensan, leen y hablan. Mujeres que montan a caballo a horcajadas. Mujeres actrices. Mujeres que aman a otras mujeres. Mujeres con negocios. Mujeres solteras y sin tutela. Mujeres en el parlamento.

Ahora, esto está interiorizado. Antes no. Sólo las mentes libres o preclaras se mostraban concienzidamente a favor de la igualdad de las mujeres y tomaban consciencia ante la diferencia ante la ley de facto y de iure, entre hombres y mujeres como algo discriminatorio y no positivo o natural. Actualmente pasa lo mismo. Todas estas personas que van de “progres”, de abiertas, de comprensivas, de críticas, los pérezrevertianos, las que denostan la lucha de las mujeres, se ríen de la Igualdad Institucional -no queremos ni mencionar entonces lo que piensan del feminismo nuestro- y dicen que en esta sociedad “el feminismo no es necesario ya”, estarían en el otro lado, y nosotras en el contrario. Intentando ser pedagógicas y concienciar de que si nos dormimos no vemos lo que pasa y si no leemos o somos observadorxs, tampoco. Y ellos en plena resistencia, negándonos, ridiculizándonos, avergonzándonos, como a las sufragistas.

Antes, Antes el voto. Antes la Ley de la silla para las recién paridas. Antes, el derecho a ir la Universidad. Antes, la píldora. Ahora, el Aborto, otra vez. Ahora es el piropo, los Roles de género o la Sexualidad, o los Micromachismos, o los Cuidados. Si Alicia hubiera vivido en el siglo XVII, la Inquisición estaría pegando a su puerta y no estarían lxs trolls llamando a su móvil. No seríamos Feninazis, ni orcos, ni feas ni guarras, sino esposas de satanás, hijas de Belcebú. Brujas con escoba, sortiñas y recomponedoras de hímenes. Y en vez de estar haciendo campaña en Twitter, nosotras, por Alicia, estaríamos en un claro del bosque, sobre un pentáculo, haciendo un Akelarre.

El patriarcado intenta someternos desde la noche de los tiempos, porque nos teme.

Y ese temor nos hace poderosas*.

La bruja de Kamchatka

*Esta entrada ya ha sido publicada vía redes sociales. Pero la acogida que tuvo me ha hecho reeditarlo y publicarlo para que no se nos pierda.

Otra guía montessori

normalita, del montón.

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