Por mi coño que no.

9 Jun

El Sábado por la noche, a las 00.30 aproximadamente, iba a mi casa por Calle Beatas, una céntrica calle de Kamchatka. La calle petada de gente. Diviso a un grupo de machirulos, desde lejos. Estoy entrenada como Légolas con los orcos, los veo venir, y no hace falta que sean machirulos normativos haciendo ruido, ocupando el espacio de manera invasiva, catetos tocaculos, no, no, no hace falta, sabemos distinguir todos los tipos, lo vemos en su actitud. Cinco, mi misma edad, jóvenes, arreglados, clase media-alta, occidentales. Y paso por su lado con la barbilla alta, lo mejor que puedo, con todo el empoderamiento del que soy capaz. Y sé que va a pasar. Algo. Pero seguro que pasa. Porque lo veo. Y uno de ellos, a mi paso, me acaricia el brazo y me sujeta la muñeca sin parar de andar, de tal modo que, para soltarme, tengo que forcejear con él. Su cara era por completo asquerosa mientras me tocaba y me miraba. Le grito: ¿QUÉ COÑO HACES?
Y sigue para adelante. Él y sus amigos, que lo han visto, hablan de sus cosas, y siguen para adelante.

Y les sigo. Y el chaval ni se gira a mirarme. Le pregunto que qué ha hecho, que por qué, que si sabe que eso es una agresión, que por qué me toca sin mi consentimiento, que es violencia.
Lejos de, al menos, achantarse, me dice: Illa, que te he tocado la mano, no el culo ni las tetas, ¿eh?.
Es decir, agradece que la agresión no ha sido genital, podría haberlo hecho, pero no, sólo ha sido la mano.
Le contesto algo así como: Ah, si te parece tengo que permitirte que me toques sin mi permiso sólo porque es la muñeca y no el coño. TODO MI CUERPO ME PERTENECE Y TODO MI CUERPO ES RESPETABLE.
Y en esto, uno de los machirulos, me toca de nuevo la mano y el brazo y me dice: Quilla, déjalo, que está borracho.

A mi. Me lo dice a mi. Porque yo soy la que tiene que aguantar, tranquilizarme, comprender. Y él es el que, por encima de mi, de mi deseo, mi derecho y mi dignidad corporal, debe ser comprendido. Porque nada de lo que a mi me pase, importa, en realidad. Porque soy un ser de segunda. Porque ÉL está borracho. Porque no se ha dado cuenta. Porque es más fácil echarle la culpa a ELLA o decirle a ella que lo aguante. Y así, que me sobe a su antojo y que se vaya tan tranquilo a ligar con tías en los bares, a no acordarse a la mañana siguiente de que agredió a una mujer, que me toque sin mi permiso y se vaya a casa a acostarse en su cama dándole un beso a su madre, no sin antes wassapear a la chavala con la que se está escribiendo y mandarle una cara con un beso de corazón, y que ella piense lo guay que es su nuevo amigo.

Cuando el amigo me pide que le disculpe, con cara de imbécil, sin importarle demasiado lo que me decía, todavía nadie le había dicho nada a mi agresor. Uno de los chicos, al verme gritar, pregunta ¿Qué ha pasado? Y cuándo se percata del tema, le da tanta pereza que resopla y se va con otro chico que ni siquiera miró atrás, delante del grupo que caminaba. Cuando el amigo me pide que le disculpe, quitándole toda importancia y achacándolo a que ha bebido, y me toca el brazo, le grito “Y qué más da que tu colega esté borracho, yo me emborracho y no agredo a tíos, y tú tampoco me toques, joder“. Me suelta el brazo, agresivo, mediante un empujón y me dice con cara de asco: ¡No ve, la tía!

No veas la tía. Cómo se pone. Cómo es. Qué violenta. Qué amargada. Joder con la tía esta, a la que en mitad de la calle a las 00.30 de la madrugada un varón apoyado por un grupo de otros cuatro más ha agredido con el beneplácito y la protección de los demás. Joder con la tía borde. Joder con la tía.

Ni uno de los colegas con los que iba, que eran tíos normales, de los que te encuentras en cualquier bar, de los que conoces en el trabajo y con los que coincides en el gimnasio, los que tiran la basura, recogen a sus novias, quieren mucho a su madre y hacen la paella los domingos, ni uno fue capaz de decirle a su amigo: ¿Qué haces, tío? ¡Si no sabes beber, no bebas! o Quillo, tío, te has pasao, ¿no ves que la estás molestando?. Nadie se sintió avergonzado por integrar un grupo en el que uno de los iguales agredía a una mujer por el mero hecho de serlo. Nadie sintió incomodidad ni cuestionó el comportamiento de un par. Si consienten y protegen, reproducen, y para mi, obviamente, me agredieron los cinco. Lo que pasó no es más diferente de lo que pasa durante una guerrilla africana o lo que pasó en los Balcanes, donde el 90% de las mujeres fueron violadas y abusadas durante la guerra, pero llevado al extremo. Pero la construcción del comportamiento es el mismo, y la estructura es la misma. Un grupo de privilegio agrede a una mujer porque puede hacerlo y hay todo un sistema encargado de que se ejerza la violencia y quede indemne.

Se reía, se reía de mi. Se reía de mi porque mi criterio, mis emociones y mis derechos no importan, se reía de mi porque no me tiene miedo, porque tengo vagina, y yo a él sí, porque tiene pene. Le dije: ríete, que me he quedado con tu cara, machirulo de mierda, que te vuelvo a ver por la calle y te la rompo. Y los iguales se reían, porque saben que ellos controlan la violencia y yo no, ríen sabedores de su privilegio.

Pero me dio miedo llamar a mis amigas, que estaban sentadas en un bar a pocos metros sin enterarse de nada. Me dio mucho miedo exponer a mis amigas, que eran cuatro, que somos menudas, no demasiado altas y sin pajolera idea de ejercicio de la violencia, a enfrentarse con un grupo de cinco tíos. Veníamos de un grupo de conciencia que estamos montando entre nosotras las de la colectiva, en el que -aunque al final se habla de muchas otras cosas- hablamos de violencia, agresiones y autodefensa.

Imagen

Como ésta, miles. A mi y a todas nos ha pasado miles de veces. Es la tercera vez que me pasa lo mismo, que un tío me toca, directamente, y por la calle, del mismo modo, pasando por mi lado sin pararse, mirándome, me agarra el brazo hasta la muñeca y no me la suelta hasta que no termina de pasar. La tercera. Por eso me toca tanto los ovarios que te venga una feminista pseudo-institucionaloide, de esas para la lucha feminista no existe, de esas para las que lo único importante son las medidas de Igualdad del PSOE y para las que los Desayunos de mujeres empresarias son uno de los acontecimientos más importante cada tres meses patrocinados por el Instituto de la Mujer, de esas feministas que no son feministas que te dicen que la violencia es machista. Que las mujeres no debemos/podemos relacionarnos así. Que Marcela Lagarde dice que no hay que poner en cuestión nuestra exclusión de las estrategias de lo violento, que no hay que emplear léxico agresivo, que no hay que emplear un lenguaje que incite a lo militar, y esto es verídico y me lo contaba una hermana el otro día. Que nos maten sí, victimizarnos, siempre, que quepa en la cabeza que podamos reaccionar y defendernos, eso no. Teorizar sobre el feminicidio, sí. Sobre los usos de la violencia, no, las propias mujeres y las propias feministas nos lo van a  negar. No nos pertenecen esos espacios, no nos han sido asignados por el topo-poder patriarcal*. Para la mayoría de las mujeres, hombres, igualitarias, buenistas, institucionales, la violencia no es nunca una opción, porque la violencia no es propia de las mujeres, que somos las de la cultura de la paz. Si nos agreden y no podemos defendernos, si nunca van a temernos, si no podemos tomar el poder y la acción en la calle, si no nos juntamos todas, si no les plantamos cara,  mi pregunta es, ¿Y así cómo vamos a sobrevivir?.

Luego lo cuentas, fuera del espacio de seguridad que es la cueva y las otras brujas del akelarre y seguro que más de unx piensa que soy una exagerada. Que me lo tomo todo muy a pecho. Que gente loca, mala, subnormal, hay en todos lados. Que no tiene lectura de género. Que no fue para tanto. Que iba borracho. Que era de noche, una zona de salir y yo estaba sola. Que igual llevaba un escote demasiado grande, una falda demasiado corta, unos labios demasiado rojos. Todas las frases típicas que desde hace siglos legitiman una violación.

Por mi coño que montamos el grupo de autodefensa. Por mi coño que lo sacamos adelante y por mi coño que aprendemos a apalear a un machirulo sin miedo a que pueda más que yo. Por mi coño que esto no le pasa a ninguna compañera. Por mi coño que no me pasa más. Y por mi coño que no le va a pasar a mis hijas, ni a las hijas, de las hijas, de mis hijas. Por mi coño que no.

…………….

*Hay un artículo guapísimo, muy teórico de Cristina Molina que se llama “Género y Poder desde sus metáforas”. De ahí saco la idea de ‘topopoder’, el poder patriarcal de asignar espacios de inclusión y exclusión asimétricos y generizados, entre hombres y mujeres: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=762973.

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20 comentarios to “Por mi coño que no.”

  1. dflatblues 10 de junio de 2014 a 10:52 #

    Hace eso un amigo mío y te garantizo que se deja la dentadura en el bordillo. Después, encantado, le pagaré la ortodoncia. Menudos mierdas…

    • retard 21 de septiembre de 2014 a 10:12 #

      Qué proporcionado todo. Resulta que por “cogerle de la mano a una chica” lo más adecuado es “romperle los dientes a tu amigo con el bordillo”. Menudo imbécil estás hecho.

  2. Tachy Red 10 de junio de 2014 a 11:20 #

    A las mujeres se nos enseña a vivir con miedo. Ya solo con un solo tío, estás aterrada, imagínate con cinco. No nos enseñan a identificar este tipo de violencia. Nosotras no podemos invadir su espacio ni intimidarlos con violarlos o agredirlos, por eso van a sus anchas.

    • Esteban Rios Salazar 1991 Mx 4 de julio de 2015 a 10:51 #

      si se puede.. nada mas que no, no lo tomamos tan apecho.

      otra cuestion esta en agraviar el asunto y exagerarlo. Es como si no pudieras tener contacto con nadie porque ya es una agresion a ti, vaya que yo tengo la mala costumbre de rosar accidentalmente la mano de mis amigos y con esto ya se sienten acosados sexualmente, yo no tengo la culpa que esten tan bajos y que tienda a mover los brazos para balancear mi cuerpo para no caer mientras camino.

      vaya, se que hay casos extremos donde son practicamente in-disimulados los intentos del contacto fisico y en ocaciones sexuales. Pero eso de llegar a la agresion por un rose en la munieca (que por su mentalidad y posiblemente su paranoia de que todo los hombres desean a todas las mujeres, joder, eso es muy egolatra, conosco a una chica que cree eso y no podeis voltear a verla porque la estas acosando, apesar de ello se tinie el cabello de rosa fosforecente y usa ropa de colores llamativos y va a decirme que no es con la intencion de llamar la atencion cuando estrictamente se prohíbe portar dicho vestuario en la escuela o colegio. bueno me desvié un poco.

      para finalizar, no todos los contactos en la calle son intento de acoso sexual, muchas veces ocurren sin que nos demos cuenta, algun espasmo muscula o sacarle vuelta alguna grieta que se yo.

      no todos los hombres son violadores potenciales que anden pensando en sexo todo el dia, yo aun me mantengo virgen por decision y con eso mantengo mi punto de que no vivo con el sexo como mi meta del dia.

  3. skarface 10 de junio de 2014 a 23:16 #

    El empoderamiento pasa porque os hagais un hueco en el ejercicio de la violencia. Si te agreden la protesta y pedir explicaciones es inútil, acción reacción. Soltarse de un agarre de alguien más fuerte en un segundo es básico en cualquier curso de defensa personal. Reventar en cuatro gopes a cualquiera que se te encare tambíen y usar un spray o un filo cuando estas en desventaja numérica también. Leyendo esto se ve que has dedicado tiempo y trabajo en conocer el porqué y el como eres víctima de una agresión. Pues joder, el mismo interés tiempo y esfuerzo hay que dedicarle a aprender a no ser victima físicamente.

    • TachyRed 11 de junio de 2014 a 1:24 #

      Estoy totalmente de acuerdo. He hecho artes marciales, pero no soy muy diestra, así que llevo un objeto encima desde los 16 años que no revelaré aquí para protegerme, por si acaso. Pero no quita que pases miedo igual.

  4. Almudena 11 de junio de 2014 a 7:53 #

    Llevo años diciendo que me gustaría apuntarme a aprender autodefensa. A algún sitio donde me enseñen a enfrentarme a situaciones de este tipo.
    Porque precisamente, mi falta de “fuerza” es lo único que sigue haciéndome sentir acobardada y falta de poder. En parte, ese sigue siendo el germen de la desigualdad. Estas cosas pasan porque existe la certeza de que si yo, con mis dos tetas, hago lo mismo (léase violencia) que “él” saldré, seguro, perdiendo. Pero su agresión, en cambio, queda siempre impune.
    Un tío no agarraría a otro maromo, gratuitamente, de la muñeca por la calle: sabe que la puede liar. Ni de la muñeca, ni del culo, ni, por supuesto, le grita ningún improperio/insulto/interacción de cualquier tipo. Pero una tía, ¿qué le puede pasar?, ¿que la muy histérica le grite un poco?

    Arrrrgh… mañana, mañana mismo aprendo a dar hostias.

    • rubensanchezruiz 11 de junio de 2014 a 21:09 #

      Como hombre siento asco de estas actitudes y comportamientos, y de la camaraderia de mierda del grupo que todo lo justifican y le quitan importancia con el tema que iba borracho, es pura impunidad machista, y ejercicio del poder, del poder hacer lo que te da la gana. Odio a los machistas, y trabajo cada día contra las violencias machistas. Por eso siempre defenderé la autodefensa feminista, y la estudio, la facilito, y practico karate desde hace 13 años. Os facilito información sobre autodefensa feminista: http://www.wendo.ca/home.php
      en mi blog hay algunas entradas también.
      Un abrazo

      @RobenFawkes

      • RobenFake 21 de septiembre de 2014 a 10:14 #

        xD

  5. Lilia Alejandra 13 de junio de 2014 a 17:23 #

    Yo y mi compañera fuimos corridas de un “ALL SPORT” EN CUaUTITLÁN MEXICO POR DEFENDERME PELLIZCANDOLE LOS TESTICULOS A UN USUARIO que me había pegado dizque accidentalmente una chichi en la alberca sin embargo lo negaba así que lo propio hice jijijiji!

  6. Anonimo 24 de julio de 2014 a 7:48 #

    He leído hasta aquí, “Le pregunto que qué ha hecho, que por qué, que si sabe que eso es una agresión, que por qué me toca sin mi consentimiento, que es violencia.”

    Tocar la mano un agresión?? Yendo de agresivas os sentís mas seguras?? Amenazando con reventarle la cara?? Solo hacéis el ridículo que lo sepas. El movimiento feminista empezó siendo una buena forma de buscar la igualdad, que yo mismo defendía, pero se os esta yendo de las manos. Y lo peor es que con esa actitud, pasáis de representar la gran mayoría de las mujeres, a ser una minoría de actitud agresiva. Vamos que pasáis de ser feministas a ser feminazis básicamente.

    PD: podéis llamarme de todo si os apetece, machirulo, machista, maltratador…

    • UnaDeTantas 21 de agosto de 2014 a 14:34 #

      La cosa iba bien, me ha pasado como a ti. Está claro que no tiene derecho alguno a ni siquiera rozarte sin tu permiso, pero vamos… me parece todo una exageración.

    • Rick Deckard 22 de agosto de 2014 a 20:46 #

      Estas tiparracas quieren censurar todo contacto físico y obligar a que todo el mundo pida permiso por actos que no encierran ninguna maldad.

      ¿Que hay de malo en acariciar la mano de una chica para llamar su atención en una noche de fiesta?
      Si no te gusta, se lo explicas con respeto y arreglado, pero chica, si te pones a gritarles en medio de la calle, normal que se rían de ti y sigan mareandote.

      ¿Como pretendeis que la gente se relacione?
      Menudos traumas interiores tiene que tener esta mujer.

  7. Javi 30 de agosto de 2014 a 13:33 #

    Jajajajajajaja

    ¡Estás como una puta cabra!

    Jajajajaja

    Como te vea por el centro te voy a agredir toda entera, con el pensamiento y hasta la mirada. Incluso puede que te roze el hombro accidentalmente al pasar, a ver cómo me partes la cara jajajajajaj

  8. Decúbito 3 de septiembre de 2014 a 8:59 #

    Apología del macarrismo, igualita que los hombres que salen de noche buscando pelea, te tropiezan, te empujan y dicen que los miras mal…

  9. hasam 4 de diciembre de 2014 a 11:59 #

    jajaja que macarra mas peligrosa, nos tienes a todos/as acojonados/as.
    Me hace gracia como te metes con reverte por su chuleria cuando tu no te quedas corta.
    HIPOCRITA.

  10. Anónima 4 de abril de 2015 a 14:30 #

    Se te va la olla tia… querer igualarte a una mujer que haya sido violada o agredida brutalmente por un claro cortejo de contacto… simplemente le llamaste la atencion a ese niño y te mostro su corazón cogiendote la mano… pero la que fue detras de ellos fuiste tú, amenazandolo…. no se quien recibio la agresión ahí exactamente……….. ingrata…

    • San Riente 5 de agosto de 2016 a 10:24 #

      Exacto. Comienza diciendo, de hecho, que les iba mirando ya desde lejos, pensando sobre ellos, y que se cruzó con ellos posando levantando la barbilla. Puede que el chico pensara que le iba mirando a él.
      Si no quiere que se fijen en ella por la calle, que no escrute ella tampoco a los demás de esa manera.

  11. Constanza Soto 29 de mayo de 2015 a 9:52 #

    https://www.facebook.com/SheFighter.Net?fref=ts

    te dejo aquí el link de un proyecto nacido en Jordania, ahora ha tomado un aire mas empresarial porque entraron los americanos por medio pero es super interesante. Nació por la idea de empoderar a las mujeres a través del manejo de la defensa personal… va mucho con tu artículo y yo si creo que por ahí debe ir la cosa… desde luego yo lo tengo en mi lista de cosas para hacer cuando los bebes crezcan y empiecen el cole y de clases que mi hija va a tomar antes de que se vea en esa situación…

  12. San Riente 5 de agosto de 2016 a 10:18 #

    Suponiendo que lo has contado tal y como ocurrió.
    Según cuentas, ya desde lejos les ibas mirando, ¿cierto? Les mirabas, pensabas sobre ellos, y al cruzarte de cerca posaste, por lo que dices, levantando la barbilla, con chulería. ¿Es posible que el chico, amén de maleducado y chulo, pensara que te habías fijado en él?
    Sucede que el instinto a muchos hombres les puede, por sus altos niveles de testosterona. No estoy tratando de defender al chico: yo no hago eso por la calle. Hay que saber controlarse y respetar a las mujeres. Lo que no creo es que tenga nada que ver con el machismo ni el feminismo. Es una cuestión de ética.
    Por otra parte, por cómo describes el resto de la escena y por el hecho de que lo exageres de ese modo llamándolo “agresión”, cabe imaginarte rotundamente histérica, gritando, diciéndole poco menos que ibas a llamar a la policía.

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